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π y e están en la Biblia - Capítulo 7 - El descanso de Jehová

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π y e están en la Biblia - Capítulo 7 - El descanso de Jehová

”Por esto Dios les envía un poder engañoso, para que crean la mentira,
a fin de que sean condenados todos los que no creyeron a la verdad, sino que se complacieron en la injusticia.”
2ª Tesalonicenses 2:11-12

7.1) Un gran engaño se acerca

Escribo estas líneas el 25 de setiembre de 2015; hoy están corriendo los días iniciales de ese engaño final. La esencia del mismo remite al pasaje de Malaquías 2:17; lo que denunciaba Malaquías, último profeta bíblico que precedió a Cristo en su primera venida, era que los hombres ya no distinguían entre lo que estaba bien y lo que estaba mal: les parecía una cuestión relativa, arbitraria, caprichosa, un asunto en el que era incluso de mal gusto pronunciarse. Si Dios existe, entonces nos va a perdonar a todos, y nos va a perdonar todo, ¿no? En la mentalidad del que piensa así, la idea de que un Dios Todopoderoso y Perfecto castigue a sus criaturas, no cabe en su cabeza. Pero no es que no quepa en su cabeza porque sea una idea incorrecta: no cabe en su cabeza porque su cabeza es demasiado pequeña.

Malaquías 2:17:

“Habéis hecho cansar a Jehová con vuestras palabras. Y decís: ¿En qué le hemos cansado? En que decís: Cualquiera que hace mal agrada a Jehová, y en los tales se complace; o si no, ¿dónde está el Dios de justicia?”

¿Se comprende la tesis central del engaño? Consiste en confundir justicia con perdón incondicional. La clave del éxito de este engaño está en nuestra mentalidad permisiva, mentalidad que se ha ido convirtiendo en la columna vertebral de nuestro sistema cultural, generación a generación, desde hace 3 siglos. Se trata de una permisividad muy particular, pues es permisividad para con el mal, y para con el mal bajo todas sus formas, para un mal que se disfraza de bien y que nos hemos habituado a ver como cosa normal y aceptable. Podría hacer aquí mismo una lista, pero ya lo hizo San Pablo, mucho mejor de lo que yo podría hacerlo, hace unos 2000 años:

“También debes saber esto: que en los postreros días vendrán tiempos peligrosos. / Porque habrá hombres amadores de sí mismos, avaros, vanagloriosos, soberbios, blasfemos, desobedientes a los padres, ingratos, impíos, / sin afecto natural, implacables, calumniadores, intemperantes, crueles, aborrecedores de lo bueno, / traidores, impetuosos, infatuados, amadores de los deleites más que de Dios, / que tendrán apariencia de piedad, pero negarán la eficacia de ella; a éstos evita.”
2ª Timoteo 3:1-5

¿No son estas características hoy defectos comunes y socialmente aceptados más que en ninguna otra época? ¿No son incluso ensalzados, admirados, considerados como virtudes, en aquel sentido renacentista y nietzscheano del término?

Pero aquí precisamente radica la esencia del problema: quien acepta al mal, rechaza al bien. Quien acepta al mal, rechaza a Dios. Quien hace la vista gorda al mal, perjudica al bueno que es víctima de ese mal. ¿Dónde quedaría la misericordia de YHVH para con el bueno, si dejara impune al malo que lo pisoteó? La esencia, pues, del engaño que corre en estos tiempos, y la razón por la que va a ser muy difícil de percibir para el hombre sumergido en la mentalidad moderna, es que se nos han hecho ver como aceptables, e incluso buenos, inofensivos o admirables, comportamientos y actitudes que no son más que maldad pura, y que nos conducen a perdición.

Proverbios 14:12:

“Hay camino que al hombre le parece derecho; / Pero su fin es camino de muerte.”

Como consecuencia, nos estancamos en una vida que no nos gusta, pues hemos perdido la capacidad de distinguir entre lo bueno y lo malo: nos hemos internado por un mal camino pero no somos capaces de percibirlo, y mucho menos, de reconocerlo. De ahí el desánimo y hastío que prevalecen en el hombre moderno, de ahí su vacío interior, de ahí su continua necesidad de entretemiento y demás formas de escapismo, el cual es un crónico escapismo de la propia conciencia:

Proverbios 14:14:

“De sus caminos será hastiado el necio de corazón; / Pero el hombre de bien estará contento con el suyo.”

Pero lejos de culparnos a nosotros mismos por este alejamiento de Dios y de su plan para nosotros, culpamos a Dios, o cuestionamos su existencia, porque si Dios existiera no habría tantos problemas, ¿cierto?

Proverbios 19:3:

“La insensatez del hombre tuerce su camino, / Y luego contra Jehová se irrita su corazón.”

Cuando en realidad, somos nosotros los únicos culpables, y los causantes, por capricho, del mal en que nos hemos sumergido:

Proverbios 16:2:

“Todos los caminos del hombre son limpios en su propio corazón; / Pero Jehová pesa los espíritus.”

No es casualidad que esto sea así: un gran engaño viene operando hace siglos, la forma en que vemos el mundo hoy es el resultado de un plan cuidadosamente diseñado por fuerzas cuyo único fin es conseguir que seamos condenados; y estamos llegando al momento del clímax final de este engaño:

Isaías 3:12:

“Pueblo mío, los que te guían te engañan, y tuercen el curso de tus caminos.”

 

7.2) YHVH te está llamando (muchos serán llamados...)

Pero YHVH no nos abandona nunca, y nos deja sus señales para que las veamos. Los números π y e en Génesis 1:1 y Juan 1:1 son dos ejemplos puntuales, dos testigos, pero hay cientos de señales que cualquier lector asiduo de la Biblia conoce bien y ve claramente en el mundo actual. Lo que más sorprende a este lector asiduo de la Biblia, sin embargo, es ver que estas señales están en las narices de muchos otros, pero esos otros no las ven, ¡porque se les ha hecho creer que la Biblia es obra meramente humana, un libro anticuado de cuya lectura no sacarán nada en limpio!

Está en nosotros aceptar o rechazar las abundantes señales que Dios nos da. Y podemos confiar en que Dios tiene un plan para cada uno, pero en ese plan, cada uno de nosotros debe poner de su parte, pues lo que nos regaló Jesús en la Cruz fue la remisión de pecados, y por ésta, la posibilidad de salvarnos si nos arrepentimos y nos encaminamos tras Él, no una salvación incondicional hagamos lo que hagamos.

Mateo 22:14:

“Porque muchos son llamados, y pocos escogidos.”

 

7.3) La elección y decisión final son tuyas

Muy pronto resonará el clamor de la auténtica voz que nos llamará hacia él, la voz que ya resonó hace 2000 años:

Isaías 40:3:

“Voz que clama en el desierto: Preparad camino a Jehová; enderezad calzada en la soledad a nuestro Dios.”

Esta vida es una prueba, y tarde o temprano, sonará la final trompeta y el examen llegará a su fin. Nadie puede decidir por ti, la salvación es una cuestión personal. Un malentendido habitual, muy difundido entre cierta feligresía cristiana, es que todos al final serán perdonados. Esto remite a ese gran engaño de la permisividad que permea toda la mentalidad moderna. Pero lo cierto es que esto no es así, Dios no es permisivo con el mal, y Jesús no se cansa de advertirlo en los evangelios. Te dio la oportunidad de salvarte, pero es tu decisión el aceptarla o rechazarla. Por eso es que nos advirtió: Muchos son llamados, y pocos escogidos.

Fuiste llamado: es tu decisión, y es tu elección personal, ser o no ser escogido.

Romanos 10:9:

“... si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo.”

Que el auténtico y único Creador de π y de e te bendiga. ¡Y que oigas Su Voz!