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π y e están en la Biblia - Capítulo 3 - ¿Por qué es sorprendente que e y π estén en la Biblia?

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π y e están en la Biblia - Capítulo 3 - ¿Por qué es sorprendente que e y π estén en la Biblia?

”Pero tú, Daniel, cierra las palabras y sella el libro hasta el tiempo del fin. Muchos correrán de aquí para allá, y la ciencia se aumentará.”
Daniel 12:4

 

3.1) ¿Por qué es sorprendente que π aparezca en la Biblia?

A primera vista no parece nada del otro mundo: ¡π era un número bien conocido en la Antigüedad!

Sin embargo, y como veremos, π aparece en Génesis 1:1 como 3.1415, una precisión que era desconocida en tiempos antiguos. Arquímedes fue quien llegó más lejos en aquel tiempo: dio la aproximación π = 22/7 = 3.1428, exacta hasta el 3.14. La obtuvo mediante el método de exhaución, que es lo mejor que se puede alcanzar sin matemáticas del infinito. Su logro fue, pues, monumental. Confirmaba que era correcta la mejor aproximación conocida en tiempos antiguos para π, 3.14, pero el Génesis, por entonces, ya tenía más de 500 años de antigüedad.

Ya en plena era cristiana, el método de Arquímedes, desarrollado en paralelo también en India y China, permitió llegar a aproximaciones más precisas del valor exacto de π, ¡pero estamos a más de 1000 años del tiempo en que se escribió el Génesis! El ejemplo más antiguo data de mediados del siglo II de la era cristiana: Ptolomeo, en su Almagesto, da el valor 3.1416, aunque no explica el medio por el cual llegó a ese valor. Y cuatro siglos más tarde, en China primero y más adelante en India, se pudieron computar más cifras, mediante sofisticados cálculos basados en aproximaciones geométricas (un método similar al de Arquímedes, llevado al extremo).

En Occidente, métodos similares permitieron calcular π con bastante precisión ya bien entrado el siglo XVII, pero no fue hasta la llegada de la matemática del infinito, en ese mismo siglo, que pudieron calcularse por un método sencillo cientos de dígitos del número π. ¡Estamos a más de 2500 años del tiempo en que se escribió el Génesis!

Hoy podemos calcular π con precisión ilimitada, y hemos computado trillones de dígitos, pero a YHVH le bastaba con agregar ese “15” al “3.14” para dejarnos bien claro que el verdadero autor del Génesis conocía el número π con más precisión que ningún ser humano de aquel tiempo y de los 10 siglos posteriores.

 

3.2) ¿Por qué es sorprendente que el número e aparezca en la Biblia?

Esto es mucho más fácil de explicar. El número e aparece en Juan 1:1, libro que fue escrito durante el primer siglo de la era cristiana. Pero la mera existencia del número e sólo fue propuesta por los matemáticos del mundo en la primera mitad del siglo XVII, más de 1500 años más tarde. Y el cálculo de su valor numérico tuvo que esperar unos 50 años más. Por lo tanto, o bien se trata de una casualidad, o bien YHVH tiene todo previsto desde un principio. Y podemos dar por descontado que Juan, quien escribió el libro, no sabía nada sobre el número e.

 

3.3) ¿Por qué en esos dos versículos? ¿Por qué no en otros dos?

Ocurre que son dos versículos muy especiales.

Génesis 1:1 es el primer versículo de la Biblia y el primero del Antiguo Testamento: En el principio, creó Dios los cielos y la tierra. En su versión hebrea original, tiene 7 palabras, 28 letras y un valor de Gematría de 2701, número lleno de implicaciones geométricas y numéricas, pero escapa al alcance de este artículo internarse en ese tema.

Juan 1:1 requiere más explicaciones, pero son bien sencillas: hay un Antiguo y un Nuevo Testamento, hay 5 libros que son la piedra angular del Antiguo (la Torá) y hay otros 5 que son la piedra angular del Nuevo (los 4 Evangelios y el libro de Hechos de los Apóstoles). Es natural que, si Dios colocó 2 números especiales, los pusiera en el versículo inicial del Antiguo y en el versículo inicial del Nuevo. ¿Por qué, entonces, el número e no está en Mateo 1:1, el versículo que inicia el Nuevo Testamento?

En realidad, a diferencia de lo que ocurre con el Antiguo Testamento, en que el Génesis es en todo sentido el primer libro, en el Nuevo sería discutible decir que Mateo precede a Juan o que tal evangelio precede a tal otro. El ordenamiento de los libros deriva de la tradición humana, no es parte de la Biblia misma. Pero tenemos una clara señal, y la comprenderemos si leemos los 4 versículos 1:1 de los 4 evangelios:

Mateo 1:1:

“Libro de la genealogía de Jesucristo, hijo de David, hijo de Abraham”

Marcos 1:1:

“Principio del evangelio de Jesucristo, Hijo de Dios”

Lucas 1:1:

“Puesto que ya muchos han tratado de poner en orden la historia de las cosas que entre nosotros han sido ciertísimas,”

Juan 1:1:

En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios.

Mientras que Mateo habla de la genealogía de Jesucristo, y Marcos y Lucas anuncian, cada uno a su manera, que se disponen a narrar el evangelio de Jesucristo, Juan habla del principio de todas las cosas, del principio por excelencia, no del principio de un libro puntual, como hace Marcos.

Juan nos lleva al momento mismo de la Creación, y no hay otro versículo en toda la Biblia, fuera de Génesis 1:1 y de Juan 1:1, en que el tema central sea la descripción del principio de todas las cosas. En algunos casos, como en Proverbios 8:22 y Apocalipsis 3:14, se menciona el principio de todas las cosas, pero como parte de otra cuestión de la que se está hablando. Lo mismo ocurre en ciertos pasajes de Eclesiastés, Isaías, Miqueas, Mateo, Marcos, Lucas, el propio Juan, 2ª Tesalonicenses, Tito, Hebreos, 2ª Pedro, 1ª Juan y Apocalipsis. O bien, en otras partes de la Biblia se hace mención de muchos principios: el principio de tal o cual mes o año, el principio de tal o cual reinado, el principio de tal o cual festividad, el principio de la sabiduría, el principio del evangelio de Marcos, el principio de la predicación de Pablo en tal o cual ciudad, pero sólo en Génesis 1:1 y en Juan 1:1 se habla del principio de todas las cosas, del momento mismo de la Creación, como tema central y exclusivo del versículo.

De modo que la elección de Juan 1:1 no es arbitraria ni caprichosa: Génesis 1:1 y Juan 1:1 son los dos únicos versículos de la Biblia que nos relatan el principio de todas las cosas, y son dos versículos iniciales y fundacionales: Génesis 1:1 es el primer versículo de toda la Biblia y el primero del Antiguo Testamento, y Juan 1:1 perfectamente podría considerarse como el primero del Nuevo Testamento.

Y por si quedara alguna duda, son los dos únicos versículos de toda la Biblia que se refieren a la Creación y cuyas palabras iniciales son: En el principio. En Génesis 1:1, beresit, en el principio escrito en hebreo, el idioma en el que fue escrito el Antiguo Testamento. Y en Juan 1:1, en arxii, en el principio escrito en griego, el idioma en el que fue escrito el Nuevo Testamento. Cada uno de estos versículos nos da, para cada uno de estos idiomas, y para cada uno de los dos Testamentos, una versión particular del relato del principio.

 

3.4) La conexión entre la Creación y las constantes e y π

El universo entero está construido en base a las dos constantes e y π: buena parte de las leyes fundamentales de la física y de varias otras ciencias recurren una y otra vez a estas dos constantes matemáticas. ¿Nos está diciendo Dios que en el principio de todas las cosas él puso a e y π como ladrillos fundamentales de su Creación? ¿Qué mejores versículos que los versículos en el principio para colocar a e y π?

 

3.5) Paralelismo π/e - Antiguo/Nuevo - Padre/Hijo

Como todos aprendimos en la escuela, π es el número del círculo, de la compleción, de lo que está cerrado y contenido en sí mismo; como tal, sirve como referencia matemática al concepto de un Dios Creador de todas las cosas, y de una Creación que engloba todo lo creado por Dios; ¿qué mejor número para asociar con YHVH y su Creación de los cielos y la tierra?

Por su parte, e es el número de la relación de lo grande con lo pequeño, del puente entre lo infinitesimal y lo infinito, ¿qué mejor número para asociar al Hijo, al Enviado, a aquel que dijo de sí mismo: ustedes son a mí como yo soy a mi Padre? (al respecto, el lector puede consultar la siguiente lista de citas bíblicas, la cual no es exhaustiva: Mateo 10:33, Lucas 22:29-30, Juan 5:21, Juan 6:37-38, Juan 8:26, Juan 10:14-15, Juan 12:50, Juan 13:12-16, 13:20 y 13:34, Juan 14:20 y 14:24, 15:9-10, 15:12, 15:18-23 y 15:26-27, Juan 16:27, Juan 17:11, 17:14-26, Juan 20:21, Romanos 6:4, Romanos 8:11, 1a Corintios 11:1, 1a Corintios 15:22-28, Efesios 2:17-19, Filipenses 2:5-11, Colosenses 1:18-20, 1a Juan 3:1-2, 1a Juan 5:1 y 5:19-20, Apocalipsis 1:5-6, Apocalipsis 2:26-27, Apocalipsis 3:21 y Apocalipsis 21:7). El discípulo de Cristo es a Cristo como Cristo es al Padre. Cualquier estudiante de ciencia o ingeniería reconocería inmediatamente al número e, y a las funciones que mejor se le asocian, potencia, logaritmo y exponencial, como implícitas en dicha idea.