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π y e están en la Biblia - Capítulo 2 - ¿Qué es la Gematría?

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π y e están en la Biblia - Capítulo 2 - ¿Qué es la Gematría?

”Aquí hay sabiduría. El que tiene entendimiento, cuente el número de la bestia, pues es número de hombre. Y su número es seiscientos sesenta y seis.”
Apocalipsis 13:18

¿Quién no ha oído hablar del 666, el número de la bestia? Es el ejemplo más conocido de una referencia bíblica al arte de la Gematría. El pasaje bíblico nos invita a computar el valor numérico de las letras del nombre propio de algún personaje histórico, advirtiéndonos que la suma dará 666. El autor de este pasaje del Apocalipsis (que casualmente es Juan, el mismo Juan que escribió el versículo 1:1 del evangelio según san Juan) ni siquiera menciona la palabra Gematría, porque ésta era un arte habitual en su tiempo y no era necesario aclarar lo que ya todos sabían. Antiguamente no existía un juego de caracteres distinto para escribir números y letras, como es habitual hoy, sino que las mismas letras del alfabeto oficiaban como cifras y números. Esto es válido para lenguas antiguas como el fenicio, hebreo y griego, y sus respectivos alfabetos.

El procedimiento era bien sencillo. A la primera letra del alfabeto se le asignaba el número 1. A la segunda, el número 2. A la tercera, el número 3, y así sucesivamente hasta llegar al número 10. A partir de ahí se saltaba de 10 en 10, asignando a las siguientes letras los valores 20, 30, 40, hasta llegar a 100. Y a partir de ahí, se asignaban los valores 200, 300, 400, hasta terminar con el alfabeto. Este procedimiento es más antiguo que la propia Biblia y fue heredado, tanto por el alfabeto hebreo como por el alfabeto griego, del original fenicio, primer alfabeto de la historia, a partir del cual derivaron los demás.

Para no extendernos demasiado, te recomiendo revisar los apéndices 1 y 2, donde figuran respectivamente las tablas de Gematría para el alfabeto hebreo y el griego. Vale la pena que te tomes un tiempo para hacerlo. Como verás, la asignación numérica no tiene trampas, no es que se ha asignado a tal o cual letra un valor numérico especial para obtener tal o cual resultado, sino que la tabla de valores simplemente sigue el procedimiento antes mencionado de avanzar según el orden alfabético e ir asignando los valores 1, 2, 3 … hasta 10, luego 20, 30, 40, … hasta 100, y finalmente 200, 300, 400 hasta terminar.

 

2.1) ¿Es lícito estudiar la Gematría?

Esta es una pregunta que resulta más importante para el creyente que para el lector secular de la Biblia. Al fin y al cabo, un buen cristiano podría preguntarse: ¿no deberíamos limitarnos a leer la Biblia, pidiendo comprenderla mediante la guía del Espíritu Santo, en vez de ponernos a hacer cuentas con sus letras?

Tenemos dos razones para considerar legitimado el estudio de la Gematría bíblica: en primer lugar, el propio pasaje de Apocalipsis 13:8 no sólo nos invita a computar el valor de Gematría del número de la bestia, sino que nos dice literalmente “aquí hay sabiduría”, “el que tiene entendimiento, cuente el número de la bestia”. Nos está diciendo que hay sabiduría en computar el valor de Gematría de tal o cual nombre, y tiene entendimiento el que sabe hacerlo. Y aún más, como corolario inmediato, que no hay sabiduría en quien no sea capaz de computar tales números, y que carece de entendimiento, en el sentido bíblico, quien sea incapaz de hacerlo. De modo tal que cuando pedimos la guía del Espíritu Santo, tenemos el encargo explícito por parte de Apocalipsis 13:8 de hacerlo también para comprender la Gematría del texto, y no sólo su sentido literal.

La segunda razón tiene que ver con los hallazgos que el propio estudio de la Gematría ha proporcionado a lo largo de los últimos años. Este artículo se refiere simplemente a un caso muy puntual, el de las dos constantes π y e, pero son cientos los hallazgos similares, que ofician por un lado como señales de Dios, y por otro como comentario enriquecedor al sentido literal del texto.

 

2.2) ¿Es peligroso estudiar la Gematría?

Sí, porque es fácil ser engañado por símiles y deformaciones basadas en ella: un uso superficial e irresponsable de los números puede conducir a toda clase de falsas coincidencias y falsas pistas: no es lo mismo una coincidencia cuya probabilidad sea de 1 en millones, que otra cuya probabilidad sea de 1 en 10, pero muchas veces la distinción pasa desapercibida y se pretende haber descubierto lo que en realidad no está en la Biblia. Es por esto que el estudio de la Gematría bíblica puede ser utilizado con mucha facilidad para engañar a lectores distraídos, y es habitual que se la utilice con fines non sanctos: las sociedades secretas y diversos grupos satanistas la utilizan con mucha frecuencia de ese modo, del mismo modo que utilizan las profecías y demás textos bíblicos para despistar a los creyentes y desprestigiar a la Biblia ante los laicos. Lo vienen haciendo hace 2000 años y lo harán hasta el último día.

Para distinguir bien la paja del trigo, la Gematría no es cábala ni Tarot, ni ninguno de esos juegos simbólico-matemáticos que no son de origen bíblico y en los que es fácil percibir la impronta de ciertas sociedades secretas, la marca de Babilonia: todo eso viene del maligno, es un juego de falsas pistas para alejarnos de la sencilla verdad y conducirnos a rebuscadas mentiras que habitualmente creen los miembros de esas sociedades secretas; su propio orgullo y su propio afán de sentirse mejores que los demás los hace caer en las trampas del diablo. Y tiene sentido que ellos mismos crean sus propias mentiras, pues si no las creyeran, ¿cómo podrían estas sociedades secretas reclutar adeptos? La única forma en que alguna persona podría elegir servir al diablo antes que servir a Dios, es haber sido engañado con alguno de los cuentitos del diablo.

 

2.3) Conclusión

La Gematría es un arte legítimo pero peligroso. Nos limitaremos a utilizarla para este caso puntual. No es recomendable utilizarla a la ligera, y el creyente que esto haga se arriesga a servir al diablo sin quererlo, o al menos sin quererlo conscientemente (pero Dios escudriña los corazones).

La Biblia está llena de enseñanzas y consejos en una lectura normal, textual, útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia (2ª Timoteo 3:16). La Gematría debería utilizarse solamente como medio para afianzar nuestro asombro ante la magnificencia de la Palabra de Dios, y nuestra fe y confianza en ella; y como forma de comprender sus advertencias, como en el caso del 666.

Es lo que haremos aquí, mostrando cómo π y e fueron puestos por YHVH en dos versículos clave de la Biblia.